EDITORIAL
Seguridad en Dios
Carla miraba por la ventana, se sentía
sola y desconsolada, hacia un año de la muerte de su
padre, la cual ocurrió después de una larga
enfermedad, lo que había consumido todos los ahorros
de la familia, a consecuencia de ello tuvo que dejar sus estudios
para ponerse a trabajar, para ayudar a su madre y a sus hermanos
menores, y ahora, muere su madre, quedando ella sola a cargo
de toda la carga del hogar; Carla no sabía si tendría
fuerzas para continuar.
Al igual que ella, la mayoría de
nosotros hemos tenido que transitar en algún momento
por un largo túnel de aflicciones, al cual no le vemos
el fin, y un sin fin de veces nos hemos sentido sin fuerzas
y nos hemos desanimado; pero allí, en medio de todo,
esta nuestro Padre celestial tendiéndonos su mano amorosa
y fiel, y llevándonos en sus tiernos brazos, cuando
ya no tenemos fuerzas para seguir adelante, y cuando menos
lo esperamos, encontramos la salida a todo lo que nos esta
afligiendo. Debemos de recordar que toda prueba o aflicción
tiene su salida, y que cada una de ellas nos ayuda a crecer
más espiritualmente y a madurar como hijos de Dios.
Cuando nos encontremos en medio de alguna
aflicción tengamos siempre presentes las promesas del
Señor: “… He aquí yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo” Mateo
28:20 “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes,
porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré,
siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”
Isaías 41:10
Elfriede de Jiménez

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